Ciclo 8 : Escuela para Padres

Escuela para Padres

Educa a tus hijos

¿ Entiendes el propósito de educar a tus hijos ?



Todos los padres educan. Muy pocos se preguntan para qué. Ese es el punto de partida de este ciclo: no vamos a enseñarte técnicas sueltas para "portarte bien" con tus hijos, vamos a poner sobre la mesa las cinco preguntas que casi ningún padre se hace a tiempo, y que después se pagan caro.

El recorrido tiene una lógica. Partimos por el propósito —¿para qué educo, qué adulto estoy formando hoy?—, seguimos por el vínculo —¿confían en mí o me obedecen por miedo?—, y de ahí pasamos a la forma —porque no es lo mismo educar que educar bien. Con esa base entramos a un tema que ya no se puede evitar, el bullying, y cerramos con la pregunta más incómoda de todas: qué tanto de lo que soy como padre se lo estoy heredando a mi hijo, quiera o no.

Si algo va a quedar claro al final de estos cinco módulos, es esto: un hijo no aprende principalmente de lo que le dices, aprende de lo que ve. Y eso no es una frase bonita, es la razón por la que este ciclo empieza en el propósito y termina en el ejemplo.


Curso y Charla

Maestria con los hijos

¿ Entiendes el propósito de educar a tus hijos ?



Casi nadie llega a una primera cita preguntándose si le teme a la soledad. Llega preguntándose si esta persona "es la indicada". Ese es el primer error de análisis: empezamos por la pregunta equivocada.

Este ciclo recorre cinco conversaciones que casi nadie tiene consigo mismo antes de salir a buscar pareja. Empieza en la intimidad emocional —la capacidad real de mostrarte, no de aparentar—; sigue por la diferencia entre sexo y amor, que la mayoría confunde sin darse cuenta porque nunca se detuvo a distinguirlos; atraviesa los miedos que sabotean cualquier vínculo antes de que empiece: al rechazo, a la soledad, al abandono, al abuso; entra después al miedo al compromiso, que casi nunca es miedo a la otra persona sino miedo a perderte a ti mismo; y cierra en el autoboicot, el momento exacto en que ya sabes lo que necesitas y aun así te saltas tus propios límites.